martes, 2 de agosto de 2016

Semana 2: La reunión

Esto de empezar a escribir y a contar que pasó la semana pasada resulta ser un poco más sencillo, o por lo menos intento creérmelo. Realmente sigue siendo igual de difícil, claro que esta vez al menos sabía de lo que hablaría o por lo menos lo creía. Veré si se me va dando a medida que el post de hoy comienza a tomar sentido. En fin, sin más cháchara y todas estas cosas a la que parece me estoy acostumbrando al iniciar cada publicación, arranquemos.


Martes 4:00 pm y yo iba cantando por la universidad un pedazo de un vallenato del binomio de oro, Osito dormilón se llama, que en la clase anterior una amiga me lo había pegado y cómo raro yo, cantando. En fin, iba a mi clase con bastante energía y dispuesto a ver qué pasaba.  La clase arrancó normalmente, llegó mucha gente nueva y casi no encuentro un computador libre para trabajar ese día en la clase, nada grave una amiga me había guardado un lugar y todo tranquilo. 

Entonces empezamos. Un blog para leer y claramente estaba ansioso, no quería que leyeran el mío, aunque muy en el fondo sabía, o por lo menos creía que no estaba mal y tenía fe suficiente en mi post de ese día para entretener un poco a la clase con lo que me había pasado y además, tratar de revivir la clase anterior. El profe eligió el primero y leímos el de Isa, a mí me gustó. Tenía ritmo, era interesante, describía la clase y además nos contaba un poquito sobre quien es ella, según el profesor cumplía con lo que él quería y podría llegar al nivel intertextual.

Después de eso otro blog, esta vez querían un voluntario, pero twitter y el destino mostraron cual era el siguiente blog a leer, era el de una chica también. Un texto un poco duro de digerir, sentí que estaba muy serio para ser el post de un blog, hasta me perdí un poco de lo que decía, era demasiado literal  y sin ánimo de ofender a aquella persona que lo escribió era un texto demasiado denso, un ladrillo le dicen algunos. Cumplía con los requisitos, pero le faltaba dinamismo.

Entonces en ese momento el profesor nos mostró a que nivel deberíamos llegar a la hora de escribir, por supuesto dije, puedo llegar seguramente. Parecía que ahí se acabaría  la lectura de los blogs, pero David se postuló como voluntario, así que lo leímos, gran blog pensé. Miré la hora, eran como las 4:40 más  o menos y la clase comenzaba con los temas fuertes y que requerían mucha más atención.

Para ser sincero, tenía la cabeza en otro lado aunque también estaba poniendo atención, tuve que leer el ejercicio que haríamos y empezamos a relacionar con las lecturas muchas de las cosas de las que ahí se hablaban. Se identificaron cosas como Punto de llegada, ruta y también se realizaban las asociaciones de las lecturas con lo que hacíamos en clase.

Después búsqueda en google del concepto “cultura digital”, miles de resultados salían y quizá eran confiables o no, entonces el profesor dijo una frase que marcó la pauta para lo que vendría después, la frase era “internet es algo irregulable e inevitable”. Esta frase se estaba convirtiendo en determinante para entender que en internet no todo es verídico, que las páginas que aparecen al inicio de la búsqueda por lo general o están patrocinadas o pagan por estar ahí dentro de los primeros resultados.
Me enteré que Wikipedia pertenecía a google y con algo de humor pensé, entonces ¿por qué carajos piden donaciones? ¿qué pasa contigo google?.  Sin darle más vueltas a eso seguimos y descubrimos que la información en internet es completamente manipulable, y aunque a pesar de que hay mucha, no siempre es correcta y no siempre aporta a la investigación en proceso, por lo tanto debemos aprender a verificar la información y darnos cuenta de diferentes características para reforzar la confiabilidad y la veracidad que nos da la página dónde estamos consultando y adquiriendo esa nueva información. La clase acabó ese día compartiendo e hilando conceptos con diferentes conocimientos que habíamos adquirido previamente.

Ahora jueves, iba para la clase, todo normal hasta que me encontré a la directora de deportes de la carrera, Maríaclau le digo de cariño, sin duda una gran persona. La emoción de ella al verme me provocaba ternura, pues no la veía desde el día en el que dejé de entrenar baloncesto el semestre pasado debido a tanto trabajo que tenía. Sentí la presión por parte de ella pues dije, por el grupo de WhatsApp, que este semestre volvería recargado a entrenar y por supuesto a estar a disposición del profe para los partidos. Me preguntó entonces, que cuándo pensaba volver, me dijo también, las olimpiadas empiezan en dos semanas y ya debe por lo menos existir una compenetración con el equipo. Me habló de una reunión a la que según ella era la única que no había asistido y según por lo que me dijo todo el equipo sí, en la junta se acordó entrenar todos los viernes de 9 a 11 de la mañana. Ahora, adivine, ¿quién no había asistido tampoco a la reunión? Pues sí, yo. Todo porque no hubo un buen manejo de la información dentro del grupo y hasta dónde sé, ni siquiera la mitad del equipo estuvo ahí.  

Ahora supongo que usted, señor lector, se estará preguntando el porqué de esta pequeña anécdota camino a clase, pues le cuento; yo también me hice la misma pregunta mientras escribía este párrafo hasta que luego, lo comprendí.  La información se mueve entre redes y diversos puntos para poder alcanzar un fin. En mi caso, era acordar diversos entrenamientos en conjunto, pero como vimos también la información presenta falencias y no siempre es verídica como en el caso de mi anécdota, pues jamás hubo tal reunión y lo único que hubo fue un chat dónde quedó consignado el tiempo y los días a vernos. Con esto me refiero a que tanto en el mundo real, es decir fuera de lo digital, el manejo de información puede verse afectado y manipulado como en las bases de datos informacionales pues cualquiera entra a decir algo y si no conocemos de lo que queremos saber podemos salir engañados. 

Después de mi encuentro con Maríaclau, llegué a clase y ahí vimos como esto pasa en internet todo el tiempo pues no existe nadie que regule esta información. Entonces para hacer esto un poco más claro y poder detectar la fiabilidad de las paginas hicimos una actividad por parejas identificando las características de las páginas de internet: números de contacto, enlaces para ir a otras páginas, fuentes bibliográficas, información del autor, entre otras. 

La actividad la paró el profesor, diciendo que seguiríamos con ella en otra clase, para leer uno de los mejores blogs que he leído en mi vida. El post que leímos era de un estudiante de radio, cosa que me alegraba y me hacía recobrar la esperanza en mis futuros colegas del medio, pues en eso me acordé de un texto que nos había mostrado en la primera clase dónde también alguien de radio, había escrito el texto con la peor ortografía del mundo. 

La publicación que había acabado de leer era un texto bastante bueno, estaba bien escrito, tenía ritmo y disfruté leerlo. Con esto terminó la clase y la semana también, después de eso me fui para mi casa a descansar y empezar el fin de semana.

martes, 26 de julio de 2016

Semana 1: No me aguanté las ganas y me convertí en adícto.

Suena la música, el tic tac del reloj, la página en blanco y la inspiración escondida. Una vuelta, dos vueltas, quizá tres o incluso hasta diez. Mirar el techo, ver la prensa y  más o menos una hora en la silla tratando de que algo se me pase por la cabeza para así tratar de escribir una entrada que parezca, al menos, interesante.  Nada cambia hasta que por fin, como una tormenta, vienen a mi cabeza varias ideas y decido escribir esto que usted, amigo lector, esta por leer.

Todo comenzó exactamente hace una semana cuando más o menos a las cuatro de la tarde, en punto, salía de la clase más tediosa que he podido ver en este corto camino por la universidad. Estaba ansioso porque la mitad de mis amigos me habían recomendado la clase con Cobos, todos me decían que sería una de las mejores clases en las que podía estar y la verdad, es que tenía la esperanza de que la clase salvaría mi martes. 

Al principio nada raro, una clase común y corriente. Se sentía en el aire la disposición para entrar en la monotonía de la primera semana con el hecho de presentarnos y conocernos un poco con los demás compañeros.

Todos listos para entrar en calor y contar quienes éramos, hasta que al profesor se le ocurrió una idea para presentarnos, curiosa forma pensé, pero que confirmó lo que esperaba de la clase; debíamos dibujar un objeto en una hoja de papel, que nos identificara y contara algo de nosotros. Lo que no sabíamos era que esa hojita terminaría en las manos de otro compañero, el cual tenía que analizarnos y tratar de adivinar lo que representaba el dibujo y así lograr describir a cada uno. Dibujé un balón de baloncesto y el que lo analizó por lo menos le pego al hecho de que ese es el deporte que práctico y que amo. A mí me tocó alguien que dibujó un tv con el logo de Netflix en la pantalla, acerté al decir que le gustaban las series y también en que esa persona estaba interesado por las nuevas tendencias en la red, luego pensé en que debí estudiar psicología, pero siendo más realistas, fue simple deducción.  Ya vendría la presentación por parte del profesor y después de eso un gran consejo, jamás mezclen ron con Coca-Cola.

El resto de la clase marchó con normalidad, cuando el profesor empezó a explicar los temas correspondientes al semestre. Las Normas APA era el primer tema de la lista, a lo que pensé con algo de sarcasmo, tendré al final de estos meses un master en este asunto, ya con esta es la tercera materia dónde las voy a ver.  Si mal no recuerdo, no hubo más que decir o hacer, entonces como dicen por ahí todo el mundo para su casa.  


Días después, para ser exactos el jueves de esa semana estaba en el hueco más grande la existencia este semestre, porque me habían cancelado la clase de 11 a 1 y eso hacía que mi hueco fuera de 9:00 am hasta las 4:00 pm, bastante grande para mi gusto.

¿Qué iba a hacer? Esa era mi mayor pregunta, no tenía ni la menor idea de que haría con tanto tiempo libre y para ser sinceros era la primera semana, por lo tanto no hay mucho que hacer. Realmente no terminé haciendo mucho, hice un trabajo que debía hacer y después, otra vez a dónde empecé. Parecía que iba a ser un hueco bastante largo y muy aburrido.

Por esos días estaba buscando apartamento o una habitación para mudarme y tomar un poco de independencia, la sed de libertad le llaman por ahí, así que un amigo me propuso mirar un apartamento cerca de la universidad, en la carrera 13 con calle 45, para irnos a vivir juntos.

Por supuesto me emocioné, la cita era a las 3:00 pm justo en frente del edificio dónde posiblemente viviría pronto, o eso decía yo. Resulta que el apartamento nos gustó, el arriendo no estaba caro, costaba un millón de pesos dónde estaban incluidos los servicios públicos y haciendo cuentas para pagar el arriendo entre los dos, nos tocaba más o menos de a quinientos mil pesos a cada uno. A mí la idea cada vez me gustaba más, hasta ahí todo bien; parecía que había un sí rotundo para tomar el lugar, el problema fue cuando mi amigo me dijo: “la cosa es que sería solamente por seis meses porque mi hermana llega en diciembre y ya le tocaría buscar apartamento Osquitar”. “Jmmmm me jodió” pensé, pues yo lo que necesitaba era un apartamento fijo para traer mis cosas y empezar a cumplir eso que anhelaba. Claramente le conté a mis papás que al principio estaban tan emocionados como yo, pero cuando les conté, me dijeron lo mismo que había pensado, pero con palabras mucho más bonitas. Entonces volví al mismo punto y aquí sigo buscando apartamento para mudarme.

Después de eso me fui para básicas a la clase y duré más o menos unos diez minutos buscando el salón con dos amigos, ambos más perdidos que yo. Después de dar una dos vueltas caminando hacia el salón, lo encontramos y una vez dentro, la clase comenzó.


El profesor empezó a explicar un par de cosas relacionadas con las netiquetas y también nos enseñó las reglas en estas. Aprendimos a ponerle firma al correo, en mi caso en Gmail. Luego, entre conversación y conversación el profesor nos empezó a contar que twitter sería una red social fundamental en la clase, además nos contó su relación cercana con Ricardo Quevedo y también lo que cobra por poner en su cuenta de Twitter una publicidad de una marca y vaya que es un buen dinero por 140 caracteres o menos. También vimos los usuarios con más seguidores en el mundo y aquellos que no usaban o no tenían una cuenta en esta red social, la crearon. Los que ya teníamos, seguimos al profesor, tuiteamos un par de cosas y nos seguimos unos con otros para aumentar un poquito nuestros números de seguidores. Intentamos crear una lista, pero todos fracasamos, jamás funcionó.

A mi lado estaba una gran amiga, que en su celular tenía instalado lo que se convertiría en una pequeña pero controlada adicción a los juegos de rol, realmente a uno en específico. Durante un tiempo dije que no lo descargaría y que no perdería mi tiempo jugándolo, ahora tengo alrededor de 100 pokemones. En ese momento comprendí  el dicho que dice “jamás digas de esta agua no beberé” y me di cuenta que realmente se aplica para todo. Ese día llegué a mi casa luego de tomarme una cerveza y jugar FIFA con uno de mis más grandes amigos a descargar el juego, Pokemón GO, desde ahí comenzó todo. Lo más chisto y quizá irónico del asunto es que todavía estoy sin apartamento y lo único que estoy buscando recientemente es un pokemón.



Básicamente, eso fue lo que pasó la semana pasada, una semana medianamente agitada, pero dentro de todo divertida y además bastante enriquecedora, conocer cosas como el cono del aprendizaje de Edgar Dale, una nueva aplicación que revoluciona hoy el mundo y además lograr encontrar un espacio para escribir un poco de todo eso que pasa, que pienso y que observo. Debo confesar que no escribía un blog o hacía algo parecido a esto desde primer semestre, es bueno volver a retomarlo y adentrarse en el mundo de las palabras.


No siendo más, gracias por llegar hasta aquí señor lector, espero que disfrute un poco con este blog y se lo goce tanto como yo.